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Hay una llave que solo funciona en tu mano. Es una llave que te otorga Dios mismo, el creador de todo lo que es.
Esta llave, bien usada, será el instrumento que abrirá las puertas de las posibilidades, te mostrará la voluntad que Dios tiene contigo, para tu vida, tu familia, tu ministerio dentro y fuera de la iglesia local. Es una llave que jamás querras abandonarla, porque los buenos deseos de tu corazón, Dios ya los conoce y está dispuesto y pronto para entregártelos. Todo está allí, detrás de esa puerta que divide este mundo y su proclama y lo divino, lo eterno, lo que realmente vale la pena.
No solo tu vida será transformada y llena de paz y gozo, sino que los que te rodean disfrutarán de la luz que procede de tí y serán saciados por la dulzura de las palabras que el Espíritu Santo pondrá en tu boca.
Esta llave tiene el nombre de FE. Pero es especial, es tuya y de nadie más, está hecha por el mismo Padre Celestial para tí y es Su voluntad que te abra los caminos de una vida próspera para tu cuerpo, tu alma y principalmente para tu espíritu.
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